Hay 2 peludos esperando
una casa
Los publican protectoras y vecinos como tú. Nosotros miramos cada ficha antes de que salga aquí, una por una.
Ninguno con esos filtros
Pues aquí no hay nadie
Con esos filtros no aparece nadie. Quita alguno y seguro que sí.
Las dudas de siempre
Las cuatro que más nos preguntan. Están todas contestadas en preguntas frecuentes.
¿Qué es exactamente este tablón?
Un sitio donde protectoras, asociaciones y particulares publican gratis los animales que buscan casa, y donde quien está interesado les escribe directamente.
No hacemos de intermediarios. Damos visibilidad al que publica y ponemos el sitio donde habláis: en cuanto preguntas por un animal se abre la conversación sola, sin que nosotros tengamos que presentaros. Nosotros no decidimos quién se queda a qué animal, no entregamos animales y no somos parte del acuerdo al que lleguéis.
¿Se puede pedir dinero por un animal?
Vender un animal aquí está prohibido, y no solo por nosotros. La Ley 7/2023 prohíbe la comercialización de perros, gatos y hurones fuera de criadores inscritos en el registro correspondiente, y prohíbe la cría por quien no está inscrito.
Cosa distinta son los gastos de adopción: lo que una protectora ya se ha gastado en ese animal —microchip, vacunas, esterilización, desparasitación, pruebas— y repercute a quien lo adopta. Eso no es un precio: es recuperar un gasto que ya está hecho, y es lo normal en cualquier protectora seria.
La diferencia se nota enseguida: unos gastos de adopción se pueden desglosar y justificar con facturas; un precio de venta, no.
¿Cuánto cuesta publicar?
Nada. Ni por publicar, ni por que salga arriba, ni un porcentaje si el animal encuentra casa. No cobramos comisión y no nos beneficiamos de ninguna adopción, y no está previsto que eso cambie: es lo que nos permite decir que aquí no se vende nada.
¿Leéis las conversaciones?
Podemos, sí, y conviene que lo sepas antes de escribir: los administradores tenemos acceso a las conversaciones del tablón desde el panel de la tienda.
No las leemos por gusto ni una por una. Se miran cuando algo no cuadra, cuando alguien nos reporta o cuando saltan las palabras que solemos vigilar. Y es lo que nos permite cortar una venta encubierta en cuanto asoma.
Con dos límites que no nos saltamos: si escribimos dentro, sale marcado con nuestro nombre y otro color —nunca hacemos de ninguno de los dos—, y no borramos ni cambiamos lo que habéis escrito vosotros. Si un día hay una reclamación, lo único que vale es lo que se dijo tal y como se dijo.